
Cada campeonato que arranca genera nuevas ilusiones en los hinchas de todos los clubes. Las incorporaciones provocan entusiasmo, así como los partidos de pretemporada y la puesta a punto en la parte física.
Racing arrancó este segundo semestre de esa manera. Los rápidos fichajes de Sebastián Saja y Agustín Pelletieri genenararon una seguridad tempranera en la gente. Era sabido, desde el campeonato pasado, que si o si se debía traer un arquero, un mediocampista central, un volante por izquierda y un central.
Las negociaciones continuaron y Lucas Castro y Gonzalo Espinoza fueron los últimos dos (por ahora) en llegar al club. A menos de una semana para que cierre el libro de pases siguen las negociaciones por Gastón Cellerino. Jonathan Botinelli quedó fuera ya que la Sampdoria no aprobó el método con el que San Lorenzo quería pagar la deuda del jugador.
Las semanas pasaban y en las redes sociales se podían ver fotos de la popular del cilindro pintada de un celeste y blanco tan vivo que daban ganas de pisarlo en ese preciso instante. Las ganas de estar en la cancha eran muy grandes, inaguantables.
El domingo pasado en Victoria terminó la espera. Racing jugó contra Tigre su primer partido de este Apertura 2011. Y, como titula la nota, fue lo más parecido a una moneda. ¿Por qué? La respuesta es casi obvia: por sus dos caras.
El del primer tiempo fue un equipo totalmente distinto al del segundo.
La academia comenzó presionando en la salida al "matador", recuperando rápido la pelota y tratando de desplazarla por todo el campo de juego. Luguercio fue uno de los jugadores más activos, con un idea y vuelta tan grande que lo degastó de cara pal segundo tiempo. Las incorporaciones actuaron muy bien. Saja cortó todos los centros que tenía que cortar y respondió bien siempre que lo exigieron. Pelletieri recuperó la pelota la mayor parte de tiempo y Lucas Castro se mostró muy movedizó y rápido, generando el fútbol que Racing no encontraba desde la mitad de cancha hacia arriba.
Gracias a un Teófilo Gutierrez intratable (el goleador del pasado Clausura), la academia se pusó en ventaja en el primer tiempo y se fue al descanso bien firme. Tigre, por su parte, llegó muy esporadicamente y siempre que propuso jugar por abajo no pudo. Su falta de ideas era notoria y era mas garra y corazón que buen fútbol.
Sin embargo, en el segundo tiempo algo falló. Y fue la idea del cholo Simeonne, quién propusó tirarse atrás para poder liquidar el partido de contragolpe. Ojo, no por esto hay que matar al entrenador, erroes pueden tener cualquiera. Pero, si hay algo que indican los viejos manuales del fútbol es que nunca se le debe prestar la pelota al rival. Y si bien Tigre no aprovechó al 100 por ciento esta "idea de juego" de Simeonne, con un desborde por izquierda y un centro logró igualar el partido.
El resto fue un ida y vuelta medio confuso en donde Racing estaba muy cansado por el desgaste que había hecho en el primer tiempo y Tigre supó aprovechar eso para poder llegar a su manera. Sobre el final, Valentin Viola desperdició un mano a mano que pudo haber dejado a Racing con los 3 puntos. De igual manera, un empate de visitante en la primer fecha no es tan negativo. Hay que acordarse de que para este partido faltaron Claudio Yacob, Lucas Litch y la magia, el fútbol de Racing, Giovanni Moreno, quién estará disponible a partir de la cuarta fecha.
Si bien el resultado dejó un resultado amargo, esto recién empieza y las ilusiones de las que hablabamos en el principio de la nota siguien intactas.